5. La pareja puede convertirse en un “ancla”
No toda compañía es buena compañía.
Algunas relaciones en la tercera edad no elevan, sino que frenan: impiden viajar, cambiar de hábitos, conocer gente nueva o vivir experiencias personales.
Cuando una relación limita el crecimiento, deja de ser amor y se convierte en una carga.
