Los condones son una de las maneras más eficaces de reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS), incluidas las relacionadas con el cáncer de cuello uterino. Si se usan correctamente, tienen una eficacia de hasta el 98 % en la prevención de la transmisión.
Aun así, muchos hombres se niegan a usarlos, alegando incomodidad o disminución del placer. Esta decisión expone a sus parejas al VPH y otras infecciones que pueden dañar directamente las células cervicales.
