Estamos expuestos a numerosos factores cancerígenos a diario: en el aire que respiramos, en los alimentos que consumimos e incluso en los productos que usamos a diario. Gradualmente, estas sustancias nocivas se acumulan en el cuerpo hasta que un día provocan el desarrollo de cáncer. Sin embargo, incluir alimentos anticancerígenos en la dieta puede reducir significativamente este riesgo.
Nutrición y cáncer
Elegir los alimentos adecuados puede aumentar significativamente las probabilidades de prevenir, e incluso combatir, el cáncer.
Si su dieta se basa principalmente en alimentos fritos, procesados y refinados, su cuerpo comienza a acumular toxinas, bacterias, hongos y virus. Las sustancias químicas presentes en estos alimentos pueden causar mutaciones en el ADN y promover el crecimiento de células cancerosas. Además, este tipo de alimentos crea un ambiente ácido en el cuerpo, un entorno en el que las células malignas proliferan con mayor facilidad.
La mala nutrición puede incluso invalidar las terapias alternativas contra el cáncer. Los estudios demuestran que una dieta poco saludable y la falta de actividad física son dos de los principales factores de riesgo para la aparición del cáncer.
