Las semillas de limón también pueden ser valiosas aliadas en la vida diaria. Por ejemplo, puedes mezclarlas con sal gruesa en un tazón pequeño para crear un desodorante natural para el refrigerador. O puedes incorporarlas a un popurrí casero, junto con ralladura seca y unas gotas de aceite esencial de cítricos.
Para los curiosos, estas semillas contienen ligeras trazas de aceites vegetales, perfectas para perfumar delicadamente el agua del baño (siempre que esté bien filtrada previamente).
