Las patas de pollo o gallina hacen todo esto porque son ricas en colágeno, y lo podemos encontrar en cantidades proporcionales a las que encontramos tanto en los huevos como en la gelatina.
El colágeno le otorga elasticidad a la piel, mejora la absorción de calcio en el organismo y fortalece las articulaciones.
Como ve, le conviene incluir patas de pollo con frecuencia en su dieta. La mejor forma de hacerlo, si a usted no le gusta esta parte de la gallina, es tomar su caldo. No abuse de la cantidad de patas en la sopa, ya que ellas producen un caldo muy concentrado. Para una olla de sopa, unas 4 o hasta 6 patas de pollo bastarán. Si es para una persona sola, haga un caldo con dos patas de pollo.
