Llevamos siglos metiéndolos en la cesta de la compra automáticamente, sin pensarlo mucho… y, sin embargo, un pequeño detalle sigue sembrando la duda en muchos. Huevos blancos o huevos morenos: ¿de verdad tenemos que elegir? Por costumbre, creencias heredadas y preconcepciones, creemos saberlo. Pero ¿y si la verdad estuviera en otro lugar, mucho más discreta, casi invisible a simple vista? Este pequeño misterio cotidiano merece un análisis más profundo, porque podría cambiar tu forma de comprar.
Lo que creemos sobre los huevos morenos… y lo que nos engaña.
Durante años, los huevos morenos han gozado de una reputación muy halagadora. Más “naturales”, más “frescos de granja”, a veces incluso considerados más ricos o seguros, inspiran confianza a primera vista. En cambio, los huevos blancos tienen una reputación más insípida, casi industrial. Sin embargo, esta diferencia de percepción se basa en gran medida en nuestra imaginación colectiva.
