A medida que pasa el tiempo, el cuerpo cambia de maneras sutiles que no siempre son fáciles de notar al principio.
Muchas personas mayores de 60 años empiezan a percibir un cambio discreto en sus relaciones: menos abrazos, menos cercanía física, menos visitas, a menudo sin entender por qué. En muchos casos, la razón no tiene nada que ver con la personalidad ni el comportamiento, sino con un tema delicado que rara vez se aborda abiertamente: el olor corporal relacionado con la edad.
