Para muchas familias, la yuca no es un alimento de moda, sino una necesidad. Nutre, sacia el hambre y les brinda sustento en épocas difíciles cuando otros cultivos fracasan. Es precisamente esta función vital la que explica su consumo generalizado.
¿Por qué hablamos de un alimento “peligroso”?
La yuca no es tóxica si se prepara adecuadamente. El problema surge cuando se consume cruda o con un procesamiento insuficiente. Esta raíz contiene mecanismos de defensa naturales que, sin una preparación adecuada, pueden resultar perjudiciales para el organismo.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se siguen reportando casos de intoxicación relacionados con la preparación inadecuada de la yuca, sobre todo en zonas con inseguridad alimentaria. Por lo tanto, el problema no son los alimentos en sí, sino las condiciones en las que se consumen.
