Si te gusta el almacenamiento discreto, considera también colocar porta paños de cocina en la parte interior de las puertas de los armarios. Práctico, invisible y, sobre todo, mucho más higiénico.
Evita amontonar paños de cocina húmedos.
Evita amontonar varios paños de cocina húmedos.
Otro error común: amontonar paños de cocina mojados. Tardan muchísimo en secarse y acaban desprendiendo olores desagradables. Lo ideal es colgarlos uno a uno. Una percha, un tendedero plegable o incluso el respaldo de una silla (¡como último recurso!) servirán.
¿Qué tal si les dedicas un rinconcito, como haces con las toallas de baño? Organización que simplifica el día a día.
Cuida tus paños de cocina para mantenerlos frescos.
A menudo lo olvidamos, pero un buen lavado es esencial. Olvídate de los ciclos cortos a baja temperatura: elige un lavado a al menos 60 °C para eliminar los gérmenes por completo. Para una colada más eficaz, el truco de una abuela sigue siendo imbatible: añade una cucharada de bicarbonato de sodio. Para las manchas difíciles, deja los paños de cocina en remojo durante una hora en agua caliente con cristales de bicarbonato de sodio antes de meterlos en la lavadora. Obtendrás telas suaves, limpias y sin residuos.
Un pequeño cambio, una gran comodidad.
Estos cambios parecen triviales, pero realmente transforman el ambiente de tu cocina: más fresco, más saludable, más agradable. Al fin y al cabo, cuidar tu hogar también significa cuidarte a ti mismo. ¡Y eso no tiene precio!
