A lo largo de la vida, muchas personas se sientan a nuestro lado por un tiempo. Algunas lo hacen solo mientras todo va bien. Otras aparecen cuando más las necesitamos. Y hay quienes, sin hacer ruido, permanecen incluso cuando todo cambia.
Este ejercicio simbólico propone algo simple pero profundo: elige una silla. No lo pienses demasiado. La que más te atraiga puede reflejar quién es esa presencia constante en tu vida, o incluso quién eres tú en este momento.
