Una receta fácil, incluso para principiantes.
El método es sencillo y fácil de seguir. Una vez pelada y picada la fruta, se mezcla con azúcar y zumo de limón y se deja reposar. Este reposo permite que la fruta libere su jugo de forma natural, lo que facilita la cocción y mejora la textura. Una cocción suave, remover de vez en cuando y una rápida prueba con un plato frío son suficientes para saber cuándo la mermelada está lista. Incluso los principiantes pueden seguir estos pasos con confianza.
Consejos de degustación y almacenamiento
Tras enfriarse y verterse en frascos limpios, la mermelada Mazah se convierte en un básico de la cocina. Es perfecta para tostadas, panes planos tradicionales o como aderezo para pasteles y postres. Puedes disfrutarla sola o añadirle un toque de canela o vainilla para personalizarla. Cada frasco es más que una simple crema para untar: refleja la alegría de crear algo con tus propias manos y nos recuerda que las recetas más sencillas suelen ser las más preciadas.
