Buenos hábitos para una ducha más respetuosa

Al ducharse, unos sencillos ajustes pueden marcar la diferencia. Opte por agua tibia en lugar de muy caliente, limite el tiempo de ducha, elija un jabón suave sin fragancias fuertes y aplique una crema hidratante inmediatamente después, mientras la piel aún esté ligeramente húmeda.
Estos pequeños gestos ayudan a que la piel se mantenga flexible y confortable, transformando la ducha en un auténtico momento de bienestar en lugar de una prueba para el cuerpo.
