Pon un vaso de agua con sal y vinagre en tu casa. Al cabo de un día, verás algo que te ocultaba.

¿Qué hacer a continuación?

Sea cual sea tu observación, la idea es vaciar el vaso en el inodoro, enjuagarlo bien y luego reutilizarlo o reciclarlo. Algunas personas optan por repetir la experiencia, especialmente después de una limpieza o remodelación importante, como un  ritual simbólico de bienestar  y renovación.

Una práctica centrada principalmente en el bienestar

Es importante recordar que este método no tiene una base científica comprobada. Se centra más en el bienestar, la introspección y la atención al espacio vital. Muchos lo encuentran relajante porque fomenta la conciencia del entorno y el establecimiento de una rutina tranquila en el hogar.

A veces, lo que más importa no es lo que ves en el cristal, sino lo que sientes después de tomarte el tiempo para reducir la velocidad y volver a concentrarte.