Psicológicamente, cruzar las piernas puede generar una sensación de protección personal. Es un gesto inconsciente de autocuidado y reserva que crea un pequeño “barrera” entre la persona y los demás.
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5. Influencia de la ropa y el calzado
La ropa ajustada, faldas o vestidos y los zapatos de tacón hacen que mantener las piernas rectas sea incómodo o poco práctico. Cruzarlas proporciona más estabilidad y control, evitando movimientos bruscos o incomodidad.
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