La forma en que se perciben varía:
A veces se sienten como calma repentina, como si alguien “sostuviera” el momento.
Otras veces se manifiestan como luces sutiles, destellos, sombras suaves o “orbes”.
En algunos casos se presentan con forma humana, con ropa, rasgos o gestos familiares.
También pueden aparecer como sensaciones físicas: un cambio de temperatura, un peso leve en la cama, un escalofrío sin causa.
La médium no describe esto como algo teatral, sino como un “lenguaje” que se adapta al que recibe: el mundo espiritual, en esta perspectiva, se comunica con símbolos que uno pueda entender.
