Despertarse a las 3 o 4 de la mañana no suele ser motivo de preocupación: suele ser la interacción natural entre:
- tu ciclo de sueño,
- tu nivel de estrés,
- tu entorno,
- y tu biología.
Entender estos mecanismos nos permite poner las cosas en perspectiva y, sobre todo, adoptar mejores hábitos para promover noches más largas, profundas y verdaderamente reparadoras.
