Seules les personnes avec une très bonne vue sauront trouver le petit garçon… En voir plus
Una prueba de observación mucho más sutil de lo que parece
El principio es simple: un niño pequeño se esconde en la imagen. No detrás de un objeto ni en un rincón obvio, sino integrado en la escena. Su rostro se funde con las líneas, las sombras y el espacio negativo. Este tipo de ilusión se basa en un mecanismo preciso: engañar al cerebro sin engañar a los ojos.
Nuestras mentes adoran los atajos. Identifican rápidamente lo que ya saben e ignoran el resto. Como resultado, mientras veas la imagen como un «paisaje» o un «dibujo», el rostro permanece invisible.