Un gesto tierno… que, sin embargo, le costará caro: el jefe, al presenciar la escena, decide despedirla. Camille sale de la panadería, con el prendedor en la mano, sin imaginar aún lo que este intercambio desencadenará.
Un mensaje inesperado… y un soplo de esperanza.
Las semanas siguientes transcurren al ritmo de su búsqueda de empleo. Una mañana, mientras ordena sus cosas, Camille encuentra su viejo delantal. En un bolsillo, un sobre que nunca antes había visto. Dentro, una frase cuidadosamente elegida:
