4. El afecto se ha desvanecido con el tiempo.
En algunos matrimonios, la ternura desaparece lentamente sin que nadie lo note. Los besos se vuelven rutinarios, las conversaciones pierden calidez.
No son los gestos en sí los que importan, sino el significado que hay detrás de ellos: la forma silenciosa de decir: “Me importas”.
Cuando eso desaparece, algo dentro de ella también se enfría. Entonces, un pequeño acto de bondad de otra persona puede reavivar la llama que creía apagada para siempre.
5. Ya no se siente comprendida.
Intenta expresar sus emociones, pero le dicen que es demasiado sensible. Finalmente, deja de intentarlo.
Entonces, alguien la escucha, la escucha de verdad, sin juzgarla.
Ser comprendida es ser aceptada completamente, con cada emoción. Esa sensación de seguridad emocional es poderosa e inolvidable.
