1. Se pierde la libertad que tanto costó recuperar
Después de décadas de responsabilidades, compromisos y sacrificios, la tercera edad debería ser un tiempo de autonomía.
Cuando una persona vuelve a vivir en pareja, muchas veces regresa a dinámicas de concesiones, explicaciones, negociaciones y límites.
De pronto, ya no decides solo qué hacer, a dónde ir o cómo pasar tus días. Lo que debería ser una etapa de independencia puede convertirse en una nueva forma de dependencia.
