3. Aumentan los conflictos con la familia
Cuando una persona mayor inicia una nueva relación, suelen surgir tensiones con los hijos, nietos o familiares.
Surgen preguntas incómodas, celos, preocupaciones por herencias, bienes o cambios en la dinámica familiar.
Lo que parecía un nuevo comienzo puede convertirse en una fuente constante de estrés emocional y discusiones.
