Por qué me arrepiento de haber ingresado en una residencia de ancianos. 6 duras verdades… Ver más

En teoría, todo parecía lógico. Se acabó la soledad, las preocupaciones diarias, una presencia reconfortante a todas horas… Mudarme a una residencia de ancianos parecía una decisión razonable, casi obvia. Sin embargo, una vez desempacadas las maletas y cerradas las puertas, la realidad resultó ser muy distinta a la que había imaginado. No dramática, no, pero sí profundamente inquietante. Aquí están las verdades que desearía haber sabido antes de tomar esta decisión, las que rara vez se comentan en las visitas guiadas con paredes impecables.