Al exprimir limones, no cometas el error de tirar las semillas: valen su peso en oro cuando se utilizan de esta manera.

Solemos tirarlas después de exprimir un limón… ¡y sin embargo! Estas pequeñas semillas blancas podrían sorprenderte. Desde jardinería hasta aromatizar el hogar, las semillas de limón tienen más de un as bajo la manga. ¿Y si les dieras una segunda vida?
Cultiva tu propio limonero a partir de una semilla.

Imagina un limonero creciendo en tu sala, a partir de una sola semilla recolectada tras exprimir el zumo. Mágico, ¿verdad? Para probarlo, nada más sencillo.

Comienza recolectando las semillas después de usar la fruta y enjuágalas bien con agua tibia para retirar la pulpa. Déjalas secar sobre papel absorbente y, con unas pinzas, retira con cuidado la fina piel que las recubre. Este paso favorecerá la germinación.
Después, coloca las semillas en una bolita de algodón húmeda (o en un pequeño trozo de papel absorbente empapado en agua) dentro de un recipiente, como un yogur vacío. Déjalas reposar durante una semana en un lugar cálido y luminoso.