Al exprimir limones, no cometas el error de tirar las semillas: valen su peso en oro cuando se utilizan de esta manera.

Después de unos días, empezará a echar raíces. Este es el momento perfecto para plantar la semilla en una maceta pequeña con una mezcla de tierra para macetas y arena fina (o perlita). Mantén la tierra ligeramente húmeda, coloca la maceta cerca de una ventana soleada y deja que la naturaleza haga el resto.
Con un poco de paciencia, tu plántula se convertirá en un pequeño limonero, perfecto para añadir un toque de verdor y exotismo a tu hogar. Aunque no dé frutos inmediatamente, aportará un toque mediterráneo a tu decoración.

Un consejo natural para perfumar la casa

¿Qué pasaría si, en lugar de tirarlas, usaras tus semillas para refrescar tus alacenas? Poca gente lo sabe, pero las semillas de cítricos conservan su aroma fresco durante mucho tiempo, incluso después de enjuagarlas.

Simplemente déjalas secar al aire y luego colócalas en una bolsita de tela o gasa, como las que se usan para las bolsitas de lavanda. Colócalas en cajones, armarios o incluso en el baño: desprenderán un ligero, fresco y sutil aroma a limón.

Consejo extra: En invierno, coloca la bolsita sobre un radiador caliente. El calor difundirá el aroma de forma natural por toda la habitación: una forma sencilla, económica y ecológica de refrescar el aire de tu hogar.

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