La mala circulación en piernas y pies es más común de lo que se cree y puede afectar la vida diaria sin que uno se dé cuenta. Dedos de los pies fríos, hormigueo, hinchazón, calambres o entumecimiento persistente suelen ser signos de mala circulación en las extremidades inferiores. Estos síntomas suelen estar relacionados con afecciones como diabetes, enfermedad arterial periférica (EAP), estar mucho tiempo sentado, fumar o un estilo de vida sedentario.
La atención médica y los cambios en el estilo de vida, como mantenerse activo, controlar el peso y dejar de fumar, siguen siendo la piedra angular del tratamiento. Sin embargo, la nutrición también puede desempeñar un papel importante. Ciertas vitaminas contribuyen a la salud y elasticidad de los vasos sanguíneos, y un nutriente en particular ha llamado la atención por su impacto en la circulación: la vitamina B3, también conocida como niacina.
