El clavo de olor (Syzygium aromaticum) es una especia milenaria originaria de Indonesia, reconocida por su intenso aroma, sabor y potentes propiedades curativas. Aunque la mayoría lo conoce por su uso en la cocina o en infusiones, masticar tan solo tres clavos de olor al día puede generar cambios sorprendentes en la salud del cuerpo.
Este pequeño hábito, practicado durante siglos por diversas culturas, se ha convertido en un remedio natural que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, limpiar la boca, mejorar la digestión y hasta equilibrar el azúcar en la sangre.
En este artículo descubrirás cómo masticar clavos de olor correctamente, qué beneficios ofrece, sus propiedades medicinales, precauciones importantes y una forma sencilla de incorporarlo a tu rutina diaria.
🧴 ¿Por qué masticar clavos de olor?
Masticar clavos de olor libera eugenol, su principal compuesto activo, responsable de sus efectos antiinflamatorios, antimicrobianos y analgésicos. Este aceite natural actúa directamente sobre la boca, garganta, sistema digestivo y circulatorio.
A diferencia de un té o infusión, al masticarlo, el cuerpo aprovecha al máximo sus aceites esenciales y compuestos volátiles, que se absorben rápidamente a través de la saliva y las mucosas.
