El viaje de una escritora que descubrió la abrosexualidad después de tres décadas

La clave de su búsqueda apareció cuando, navegando en foros en línea, se encontró con el término abrosexual. Allí descubrió que no era la única en experimentar una atracción fluctuante, que puede variar de un género a otro, o incluso desaparecer y reaparecer con el paso de los días, semanas o meses. “Por primera vez me sentí vista”, escribió.

La abrosexualidad es una identidad dentro del espectro LGBTQ+ que se caracteriza por esa fluidez particular. A diferencia de otras etiquetas que señalan de manera más directa la orientación hacia un género específico, este término pone el foco en el cambio constante de la atracción. Según portales especializados en salud y bienestar, una persona abrosexual puede pasar de sentirse atraída por un género, a experimentar deseo hacia varios, o incluso a no sentir interés sexual durante un período de tiempo.

La historia de Emma es un reflejo de cómo el lenguaje y la representación pueden ayudar a comprenderse a uno mismo. Para ella, encontrar esta palabra fue un alivio que le permitió dejar atrás años de incertidumbre. Sin embargo, también admitió que no siempre recibe comprensión. “Aun después de explicarlo, hay quienes insisten en que debo ‘elegir un bando’, como si mi identidad dependiera de encajar en sus categorías”, señaló.

Un aspecto relevante de la abrosexualidad es que no sigue un patrón rígido. Puede manifestarse de distintas maneras: desde cambios diarios en los que una persona un día se siente atraída por hombres y al día siguiente por mujeres, hasta transformaciones más graduales en las que la atracción se redefine a lo largo de semanas o meses. También pueden presentarse períodos en los que la atracción disminuye casi por completo, para luego regresar con una intensidad distinta.