Higiene después de los 65: no es necesario ducharse todos los días, ni siquiera cada semana. Aquí tienes la frecuencia ideal para mantenerte sano. Ver el primer comentario.👇👇

Piel más fina, más sensible… y más exigente

A medida que envejecemos, la piel cambia de forma natural. Después de los 60-65 años, suele volverse más fina, seca y reactiva. La producción de sebo disminuye, lo que significa que la barrera protectora natural de la piel es menos eficaz. Como resultado, se deshidrata más rápidamente y pierde capacidad para defenderse de las agresiones externas.

En este contexto, las duchas diarias, sobre todo si son largas, calientes y con jabones fuertes, pueden ser más perjudiciales que beneficiosas. Al eliminar constantemente los aceites naturales restantes de la piel, esta se siente tirante, con picazón, incómoda y propensa a pequeñas irritaciones, a veces imperceptibles al principio.