Piel más fina, más sensible… y más exigente

En este contexto, las duchas diarias, sobre todo si son largas, calientes y con jabones fuertes, pueden ser más perjudiciales que beneficiosas. Al eliminar constantemente los aceites naturales restantes de la piel, esta se siente tirante, con picazón, incómoda y propensa a pequeñas irritaciones, a veces imperceptibles al principio.
