El rango normal: de transparente a amarillo claro
Cuando la orina es clara o de un amarillo muy suave, es señal de que estás bien hidratado. El agua diluye los pigmentos naturales de la orina, lo que le da ese tono saludable. En pocas palabras, es como una palomita verde de tu cuerpo diciendo: “todo en orden”.
Amarillo intenso o ámbar
Si notas que el color es más oscuro de lo habitual, lo primero que debes pensar es en la hidratación. Probablemente no estás tomando suficiente agua, y tu cuerpo está concentrando más los desechos. No suele ser grave, pero sí es una invitación clara a beber más líquidos durante el día.

Naranja o marrón claro
Aquí ya entramos en un terreno que merece atención. Puede deberse a ciertos alimentos o suplementos, como la vitamina B, pero también puede estar relacionado con problemas en el hígado o la vesícula. Si este color se mantiene más de un par de días, lo mejor es consultar con un médico.
Roja o rosada
Aunque pueda sonar alarmante, no siempre significa algo malo. Comer remolacha, moras o alimentos con colorantes puede teñir la orina de tonos rojizos. Sin embargo, también puede ser sangre, y en ese caso hay que prestarle mucha atención. Infecciones urinarias, cálculos renales o incluso enfermedades más serias pueden estar detrás de este cambio. Aquí no hay que esperar: la visita al especialista es necesaria.

