Color verde o azul
Aunque parezca extraño, la orina también puede tomar estos tonos. En muchos casos está relacionado con medicamentos, vitaminas o colorantes de algunos alimentos procesados. Es raro que se deba a una condición grave, pero si persiste y no hay una causa clara, conviene revisarlo con un médico.
Blanca o turbia
La orina que se ve lechosa puede indicar la presencia de infecciones, exceso de minerales como el calcio o incluso problemas con los riñones. Es una señal de alerta que no debería ignorarse, especialmente si viene acompañada de ardor, dolor o mal olor.

El factor de la frecuencia y el olor
No solo el color importa. Si de repente estás yendo al baño mucho más de lo normal, o al contrario, notas que casi no orinas, también es un aviso de que algo no anda bien. El olor fuerte o desagradable, sobre todo cuando no está relacionado con algún alimento (como el espárrago), puede ser otro signo de infección o deshidratación.
¿Qué hacer si notas cambios?
Lo primero es no entrar en pánico. Muchas veces el color de la orina cambia por algo tan simple como lo que comiste o por no haber tomado suficiente agua. Sin embargo, si el cambio es persistente, si aparece sangre o si tienes síntomas como dolor, fiebre o cansancio extremo, lo más sensato es acudir a un médico. La orina es un reflejo directo de cómo trabajan tus riñones y tu sistema urinario, y descuidar estas señales puede complicar la salud a largo plazo.

