Las personas amables a menudo poseen rasgos únicos que las distinguen.

Las personas amables suelen poseer una profundidad que contrasta con el ritmo frenético y superficial de la vida social moderna. Prefieren las conversaciones profundas a las trivialidades, o la paz al drama. No buscan atención y conservan cuidadosamente su energía.

Si alguna vez te has preguntado por qué las personas más cálidas y generosas que conoces parecen tener un círculo reducido de conocidos, los siguientes nueve comportamientos lo explicarán. Estos comportamientos no son debilidades. De hecho, demuestran una fortaleza discreta y una autoconciencia de la que muchos podríamos aprender.

1. Escuchan atentamente en lugar de hablar en voz alta.

En los grupos sociales, las voces más fuertes suelen captar la mayor atención. Pero las personas amables no suelen ser las que interrumpen ni intentan dominar una conversación. Al contrario, escuchan con genuina atención.