Ahora bien, no se trata de alarmarse cada vez que notas una pequeña marca en tus uñas. Lo primero es entender qué tipo de rayas aparecen y qué podrían significar. Así que, pongámonos cómodos y repasemos juntos las causas más comunes detrás de estas marcas, cuándo conviene preocuparse y qué podemos hacer al respecto.
Rayas verticales: las más frecuentes
Las líneas verticales que van desde la base hasta la punta de la uña son bastante comunes. De hecho, casi todos vamos a tenerlas en algún momento, sobre todo al envejecer. Es un cambio natural porque con el paso del tiempo la producción de queratina, la proteína principal de las uñas, ya no es tan constante como antes.
Sin embargo, no siempre se trata de la edad. Estas rayas también pueden aparecer cuando hay deshidratación, falta de ciertos nutrientes (como hierro, zinc o vitamina B12) o incluso por un mal hábito, como morderse las uñas o golpearlas constantemente. Aunque no suelen ser graves, sí son una manera en la que el cuerpo pide atención: beber más agua, mejorar la alimentación o proteger mejor las manos.
Rayas horizontales: un aviso más serio
Aquí la cosa cambia un poco. A diferencia de las verticales, las rayas horizontales (también conocidas como líneas de Beau) pueden ser un signo de que hubo un problema más importante en el organismo. Estas líneas aparecen cuando, por alguna razón, el crecimiento normal de la uña se interrumpe.
Las causas son variadas: desde una fiebre muy alta, una infección fuerte, hasta enfermedades más complejas como problemas renales, cardíacos o incluso deficiencias nutricionales severas. También pueden presentarse después de tratamientos médicos intensos, como la quimioterapia. Por eso, si ves una línea horizontal marcada y no recuerdas ningún golpe en la uña, vale la pena prestarle atención y consultar con un especialista.
