El estrés y las uñas: una relación que no siempre vemos
Vivimos en una época en la que el estrés es casi parte de la rutina diaria. Lo curioso es que no siempre notamos cuánto nos afecta físicamente, hasta que el cuerpo lo manifiesta de formas inesperadas. Una de ellas son las uñas.
El estrés crónico puede alterar el crecimiento normal de las uñas y dejar esas famosas rayas como huella. Además, cuando estamos tensos solemos tener hábitos poco saludables, como comer mal, dormir poco o incluso descuidar nuestra higiene, y todo eso se refleja también en la salud de las uñas.
Rayas acompañadas de otros síntomas
Un detalle importante: las uñas no suelen ser el único indicador. Si las rayas vienen acompañadas de otros síntomas, como cansancio extremo, pérdida de peso inexplicada, caída del cabello, palidez o dificultad para respirar, entonces sí conviene ir al médico cuanto antes. Esos signos, sumados a los cambios en las uñas, pueden dar pistas sobre problemas como anemia, deficiencias de vitaminas o incluso condiciones más serias.
La importancia de la nutrición
Uno de los factores más comunes detrás de las rayas en las uñas es la alimentación. Las uñas necesitan minerales y vitaminas para crecer fuertes y sanas. Cuando falta hierro, zinc, biotina o proteínas, es muy común que aparezcan marcas, fragilidad o incluso que las uñas se quiebren con facilidad.
Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas magras puede marcar la diferencia. Y si por alguna razón no se logra cubrir todo con la alimentación, un médico puede recomendar suplementos específicos, siempre adaptados a cada persona.
